La resolución de resentimientos es un proceso fundamental en la terapia Gestalt, y mi padre, el Dr. Héctor Salama, ha desarrollado un método de 10 pasos que ayuda a los pacientes a liberar emociones negativas y a sanar sus relaciones. Este método, además de ser efectivo, tiene una historia personal muy especial detrás de su creación.
Cuando mi padre estaba desarrollando este modelo, solía utilizar sus propias experiencias para refinar cada paso. Recuerdo que solía contar cómo, en una ocasión, decidió aplicar sus propios métodos para resolver un resentimiento que tenía hacia su primo por un desacuerdo de la infancia. Decía que al completar cada paso, no solo se sentía más ligero, sino que también se reía al recordar cómo de niños en una ocasión le pidió otro hotdog a su primo pero éste no le quiso compartir. Una historia que deberá ser contada en otra ocasión.
A continuación, se detalla cada uno de estos pasos con un ejemplo específico para ilustrar su aplicación práctica: María está buscando sanar el resentimiento que le tiene a su papá.
1. Rastreo
Descripción:
El primer paso consiste en que el paciente identifique el resentimiento específico. Este resentimiento puede surgir naturalmente durante una sesión o el terapeuta puede ayudar al paciente a reconocerlo.
Ejemplo:
María siente una incomodidad constante cuando piensa en su papá, pero no sabe exactamente por qué. Durante una sesión, su terapeuta le ayuda a explorar sus sentimientos y descubren que María está resentida porque su papá nunca asistió a sus presentaciones escolares.
2. Ubicación
Descripción:
Una vez identificado el resentimiento, se investiga su origen y a quién va dirigido. Este proceso se denomina la búsqueda del archivo mnémico neuronal, y es crucial para entender la raíz del resentimiento.
Ejemplo:
María, con la ayuda de su terapeuta, recuerda un incidente específico en su infancia cuando tuvo una presentación importante en la escuela y su papá no asistió porque estaba trabajando. Ella se sintió que no era importante para él cuando esto sucedió.
3. Confrontación
Descripción:
El paciente, tras un caldeamiento emocional adecuado, visualiza a la persona hacia quien siente resentimiento. Luego, expresa sus sentimientos completando la frase: “Estoy resentido(a) contigo porque…”. Si el enojo es muy intenso, se puede sugerir que descargue su agresión sobre un objeto neutro mientras visualiza a la persona.
Ejemplo:
María visualiza a su papá y dice: “Estoy resentida contigo porque nunca viniste a mis presentaciones escolares y yo sentía que no te importaba”. Al expresar estos sentimientos, María comienza a liberar la tensión acumulada.
4. Comprensión
Descripción:
En este paso, se busca que el paciente entienda el comportamiento de la persona ofensora, considerando su contexto y su historia personal. La frase que se utiliza es: “Comprendo lo que hiciste ya que fue lo único que podías o querías hacer con lo que tenías”.
Ejemplo:
María reflexiona sobre la situación de su papá en esos momentos y se da cuenta de que él estaba trabajando arduamente para mantener a la familia y tal vez no tenía la flexibilidad para asistir a sus eventos escolares. María repite: “Comprendo lo que hiciste ya que fue lo único que podías o querías hacer con lo que tenías”.
5. Aceptación
Descripción:
El paciente debe aceptar que la responsabilidad de la ofensa recae únicamente en la otra persona. La frase recomendada es: “Acepto que lo que dijiste o hiciste es tuyo y como te pertenece a ti y no a mí, hoy te lo regreso”.
Ejemplo:
María dice: “Acepto que el que no hayas venido a mis presentaciones escolares es tuyo y como te pertenece a ti y no a mí, hoy te lo regreso”. Este paso ayuda a María a liberar la carga emocional que no le corresponde.
6. Diferenciación
Descripción:
Aquí, el paciente establece una diferenciación clara entre él mismo y la persona hacia quien tiene resentimientos. Utiliza la frase: “Yo soy yo y tú eres tú”.
Ejemplo:
María afirma: “Yo soy yo y tú eres tú, papá”. Este reconocimiento le ayuda a ver a su papá como una persona separada con sus propias experiencias y problemas.
7. Perdón
Descripción:
El perdón implica que el paciente ha comprendido y aceptado la responsabilidad de la ofensa, lo que le permite liberarse del resentimiento. La frase clave es: “Te perdono”.
Ejemplo:
María, sintiendo un alivio creciente, dice: “Te perdono, papá”. Este acto de perdón es liberador y marca un punto de inflexión en su proceso de sanación.
8. Liberación
Descripción:
El paciente se conecta con el placer de liberarse de la creencia que sostenía el resentimiento. La energía bloqueada se libera a través de la respiración, conocida como respiración de asimilación. La frase utilizada es: “Te libero de mí y me libero de ti”.
Ejemplo:
María respira profundamente y dice: “Te libero de mí y me libero de ti, papá”. Al hacerlo, siente que una carga se levanta de sus hombros y experimenta una nueva sensación de paz.
9. Amor
Descripción:
El paciente conserva la parte positiva de la relación. La frase es: “Conservaré de ti…” seguido de aquello que desea mantener.
Ejemplo:
María reflexiona sobre los momentos positivos que ha compartido con su papá y dice: “Conservaré de ti tu sentido del humor y tu dedicación a nuestra familia”. Esto le permite valorar lo positivo en su relación.
10. Cierre
Descripción:
Finalmente, el paciente realiza una retroalimentación sobre su experiencia con las frases: “Me siento… Aprendo…”.
Ejemplo:
María concluye diciendo: “Me siento aliviada y en paz. Aprendo que puedo liberar mis resentimientos y seguir adelante con amor y comprensión”.
Conclusión
La aplicación de estos 10 pasos no solo ayuda a resolver resentimientos, sino que también promueve el autoconocimiento y la sanación emocional. Al seguir este proceso, los pacientes pueden experimentar un alivio significativo y una mejora en su bienestar emocional. Este método, desarrollado por mi padre, el Dr. Héctor Salama, proporciona una estructura clara y efectiva para trabajar con resentimientos, permitiendo a los individuos liberar emociones negativas y fomentar relaciones más saludables y equilibradas.
Recuerdo cuando mi padre estaba en medio de desarrollar este método. Solía usar a nuestra familia como “conejillos de indias” para probar sus teorías. Una vez, en una cena familiar, se puso a aplicar estos pasos para resolver un pequeño desacuerdo sobre quién debía servirse el primer platillo. Al final, terminamos todos riendo y, lo más importante, sintiéndonos más cercanos y comprendidos. Su capacidad para transformar momentos cotidianos en lecciones de vida, con mucho humor, es lo que siempre me ha inspirado.
Referencia:
Salama Penhos, Héctor. Psicoterapia Gestalt: Proceso y Metodología. Editorial Alfaomega.

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